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Mensaje del Santo Padre para la LVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones
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Quito tiene nuevo Arzobispo
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Discípulos Misioneros - Semana de Iniciación a la Vida Cristiana
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Animadores de IAM Zona Sur
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Saludo de Monseñor Segura
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Guía para el Mes Misionero Extraordinario
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Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, se celebrará en octubre de 2019
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DOMUND: Una llamada de Dios que espera una Respuesta Nuestra.
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Mensaje del Santo Padre para la LVI Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones

Domingo 28 de Julio de 2019

vocaciones nativas

La valentía de arriesgar por la promesa de Dios

Queridos hermanos y hermanas:

Después de haber vivido, el pasado octubre, la vivaz y fructífera experiencia del Sínodo dedicado a los jóvenes, hemos celebrado recientemente la 34ª Jornada Mundial de la Juventud en Panamá. Dos grandes eventos, que han ayudado a que la Iglesia prestase más atención a la voz del Espíritu y también a la vida de los jóvenes, a sus interrogantes, al cansancio que los sobrecarga y a las esperanzas que albergan.

Quisiera retomar lo que compartí con los jóvenes en Panamá, para reflexionar en esta Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones sobre cómo la llamada del Señor nos hace portadores de una promesa y, al mismo tiempo, nos pide la valentía de arriesgarnos con él y por él. Me gustaría considerar brevemente estos dos aspectos, la promesa y el riesgo, contemplando con vosotros la escena evangélica de la llamada de los primeros discípulos en el lago de Galilea (Mc 1,16-20).

Dos parejas de hermanos –Simón y Andrés junto a Santiago y Juan–, están haciendo su trabajo diario como pescadores. En este trabajo arduo aprendieron las leyes de la naturaleza y, a veces, tuvieron que desafiarlas cuando los vientos eran contrarios y las olas sacudían las barcas. En ciertos días, la pesca abundante recompensaba el duro esfuerzo, pero otras veces, el trabajo de toda una noche no era suficiente para llenar las redes y regresaban a la orilla cansados y decepcionados.

Estas son las situaciones ordinarias de la vida, en las que cada uno de nosotros ha de confrontarse con los deseos que lleva en su corazón, se esfuerza en actividades que confía en que sean fructíferas, avanza en el “mar” de muchas posibilidades en busca de la ruta adecuada que pueda satisfacer su sed de felicidad. A veces se obtiene una buena pesca, otras veces, en cambio, hay que armarse de valor para pilotar una barca golpeada por las olas, o hay que lidiar con la frustración de verse con las redes vacías.

Como en la historia de toda llamada, también en este caso se produce un encuentro. Jesús camina, ve a esos pescadores y se acerca... Así sucedió con la persona con la que elegimos compartir la vida en el matrimonio, o cuando sentimos la fascinación de la vida consagrada: experimentamos la sorpresa de un encuentro y, en aquel momento, percibimos la promesa de una alegría capaz de llenar nuestras vidas. Así, aquel día, junto al lago de Galilea, Jesús fue al encuentro de aquellos pescadores, rompiendo la «parálisis de la normalidad» (Homilía en la 22ª Jornada Mundial de la Vida Consagrada, 2 febrero 2018). E inmediatamente les hizo una promesa: «Os haré pescadores de hombres» (Mc 1,17).

La llamada del Señor, por tanto, no es una intromisión de Dios en nuestra libertad; no es una “jaula” o un peso que se nos carga encima. Por el contrario, es la iniciativa amorosa con la que Dios viene a nuestro encuentro y nos invita a entrar en un gran proyecto, del que quiere que participemos, mostrándonos en el horizonte un mar más amplio y una pesca sobreabundante.

El deseo de Dios es que nuestra vida no acabe siendo prisionera de lo obvio, que no se vea arrastrada por la inercia de los hábitos diarios y no quede inerte frente a esas elecciones que podrían darle sentido. El Señor no quiere que nos resignemos a vivir la jornada pensando que, a fin de cuentas, no hay nada por lo que valga la pena comprometerse con pasión y extinguiendo la inquietud interna de buscar nuevas rutas para nuestra navegación. Si alguna vez nos hace experimentar una “pesca milagrosa”, es porque quiere que descubramos que cada uno de nosotros está llamado –de diferentes maneras–, a algo grande, y que la vida no debe quedar atrapada en las redes de lo absurdo y de lo que anestesia el corazón. En definitiva, la vocación es una invitación a no quedarnos en la orilla con las redes en la mano, sino a seguir a Jesús por el camino que ha pensado para nosotros, para nuestra felicidad y para el bien de los que nos rodean.

Por supuesto, abrazar esta promesa requiere el valor de arriesgarse a decidir. Los primeros discípulos, sintiéndose llamados por él a participar en un sueño más grande, «inmediatamente dejaron sus redes y lo siguieron» (Mc 1,18). Esto significa que para seguir la llamada del Señor debemos implicarnos con todo nuestro ser y correr el riesgo de enfrentarnos a un desafío desconocido; debemos dejar todo lo que nos puede mantener amarrados a nuestra pequeña barca, impidiéndonos tomar una decisión definitiva; se nos pide esa audacia que nos impulse con fuerza a descubrir el proyecto que Dios tiene para nuestra vida. En definitiva, cuando estamos ante el vasto mar de la vocación, no podemos quedarnos a reparar nuestras redes, en la barca que nos da seguridad, sino que debemos fiarnos de la promesa del Señor.

Me refiero sobre todo a la llamada a la vida cristiana, que todos recibimos con el bautismo y que nos recuerda que nuestra vida no es fruto del azar, sino el don de ser hijos amados por el Señor, reunidos en la gran familia de la Iglesia. Precisamente en la comunidad eclesial, la existencia cristiana nace y se desarrolla, sobre todo gracias a la liturgia, que nos introduce en la escucha de la Palabra de Dios y en la gracia de los sacramentos; aquí es donde desde la infancia somos iniciados en el arte de la oración y del compartir fraterno. La Iglesia es nuestra madre, precisamente porque nos engendra a una nueva vida y nos lleva a Cristo; por lo tanto, también debemos amarla cuando descubramos en su rostro las arrugas de la fragilidad y del pecado, y debemos contribuir a que sea siempre más hermosa y luminosa, para que pueda ser en el mundo testigo del amor de Dios.

La vida cristiana se expresa también en esas elecciones que, al mismo tiempo que dan una dirección precisa a nuestra navegación, contribuyen al crecimiento del Reino de Dios en la sociedad. Me refiero a la decisión de casarse en Cristo y formar una familia, así como a otras vocaciones vinculadas al mundo del trabajo y de las profesiones, al compromiso en el campo de la caridad y de la solidaridad, a las responsabilidades sociales y políticas, etc. Son vocaciones que nos hacen portadores de una promesa de bien, de amor y de justicia no solo para nosotros, sino también para los ambientes sociales y culturales en los que vivimos, y que necesitan cristianos valientes y testigos auténticos del Reino de Dios.

En el encuentro con el Señor, alguno puede sentir la fascinación de la llamada a la vida consagrada o al sacerdocio ordenado. Es un descubrimiento que entusiasma y al mismo tiempo asusta, cuando uno se siente llamado a convertirse en “pescador de hombres” en la barca de la Iglesia a través de la donación total de sí mismo y empeñándose en un servicio fiel al Evangelio y a los hermanos. Esta elección implica el riesgo de dejar todo para seguir al Señor y consagrarse completamente a él, para convertirse en colaboradores de su obra. Muchas resistencias interiores pueden obstaculizar una decisión semejante, así como en ciertos ambientes muy secularizados, en los que parece que ya no hay espacio para Dios y para el Evangelio, se puede caer en el desaliento y en el «cansancio de la esperanza» (Homilía en la Misa con sacerdotes, personas consagradas y movimientos laicos, Panamá, 26 enero 2019).

Y, sin embargo, no hay mayor gozo que arriesgar la vida por el Señor. En particular a vosotros, jóvenes, me gustaría deciros: No seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino.

Queridos amigos, no siempre es fácil discernir la propia vocación y orientar la vida de la manera correcta. Por este motivo, es necesario un compromiso renovado por parte de toda la Iglesia –sacerdotes, religiosos, animadores pastorales, educadores– para que se les ofrezcan, especialmente a los jóvenes, posibilidades de escucha y de discernimiento. Se necesita una pastoral juvenil y vocacional que ayude al descubrimiento del plan de Dios, especialmente a través de la oración, la meditación de la Palabra de Dios, la adoración eucarística y el acompañamiento espiritual.

Como se ha hablado varias veces durante la Jornada Mundial de la Juventud en Panamá, debemos mirar a María. Incluso en la historia de esta joven, la vocación fue al mismo tiempo una promesa y un riesgo. Su misión no fue fácil, sin embargo no permitió que el miedo se apoderara de ella. Su sí «fue el “sí” de quien quiere comprometerse y el que quiere arriesgar, de quien quiere apostarlo todo, sin más seguridad que la certeza de saber que era portadora de una promesa. Y yo les pregunto a cada uno de ustedes. ¿Se sienten portadores de una promesa? ¿Qué promesa tengo en el corazón para llevar adelante? María tendría, sin dudas, una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”. Seguro que tendría complicaciones, pero no serían las mismas complicaciones que se producen cuando la cobardía nos paraliza por no tener todo claro o asegurado de antemano» (Vigilia con los jóvenes, Panamá, 26 enero 2019).

En esta Jornada, nos unimos en oración pidiéndole al Señor que nos descubra su proyecto de amor para nuestra vida y que nos dé el valor para arriesgarnos en el camino que él ha pensado para nosotros desde la eternidad.

            Vaticano, 31 de enero de 2019, Memoria de san Juan Bosco.

FRANCISCO

Quito tiene un nuevo Arzobispo

La Dirección Nacional de Obras Misionales Pontificias, se une a la accion de gracias y felicita a Monseñor Alfredo Espinoza.

Quito tiene nuevo Arzobispo

 

 

Discípulos Misioneros - Semana de Iniciación a la Vida Cristiana

logoDel 18 al 22 de Marzo de 2019 110 participantes de América Latina y el Caribe se han reunido en la Ciudad de Puebla de los Ángeles - México, para reflexionar sobre la Iniciación a la vida cristiana en el Proceso Evangelizador de la Iglesia, desde Obras Misionales Pontificias participa nuestro Director Nacional P. Richard García Loor

logo IAM

Animadores de la Infancia y Adolescencia Misionera Zona Sur

 

Reciban un cordial saludo y nuestras constantes oraciones al Dios de la vida y de la Misión.

Se ha organizado el XI Encuentro de Animadores de Infancia y Adolescencia Misionera de la Zona Sur, que comprende las jurisdicciones de: Arquidiócesis de Cuenca, Diócesis de Loja, Machala, Azogues, Vicariatos de Zamora y Mendez en esta ocasión el encuentro tendrá como sede la Diócesis de Azogues, Provincia del Cañar, en la Troncal,  Escuela Julia María Matovelle,  del 05 al 07 de Abril del presente año.

Por esta razón invitamos los Animadores de la IAM a participar en este encuentro fraterno y de formación bajo el lema: “Junto a los niños llevemos el Evangelio a todos”, con el objetivo de profundizar la formación de los Animadores de la IAM y fortalecer la espiritualidad misionera.

Los temas que se desarrollaran son:

  1. OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS, Qué son, sus objetivos, su historia, sus cuatro obras - ESAM (Escuela de animadores Misioneros)
  2. IAM, ESCUELA CON JESÚS, Qué es la Escuela con Jesús, su metodología
  3. ESPIRITUALIDAD MISIONERA
  4. METODOLOGÍA y PLANIFICACIÓN

Las inscripciones serán desde 25 de Febrero al 19 de Marzo de 2019, pueden descargar la ficha de inscripción aquí y enviarla al Director Director Diocesano de cada jurisdicción.

El valor de aporte por participante es de $20 dólares que cubrirá los gastos de alimentación y deberá ser depositado en la cuenta corriente del Banco del Pichincha 3039180804 a nombre de Obras Misionales Pontificias, las familias de la Diócesis de Azogues, Ciudad de la Troncal generosamente ofrecen el hospedaje a los participantes. La Dirección Nacional aporta los materiales del encuentro.

Anhelamos contar con su participación, lo cual permitirá seguir un proceso misionero en nuestra zona, aprovechamos la oportunidad para expresarles nuestros sentimientos de consideración y estima en el Señor, que la Virgen María, estrella de la nueva evangelización, acompañe su labor misionera.

Bautizados y enviados…

 

 

 

Saludo de Monseñor Segura

Screen Shot 2019 02 13 at 11.29.04 AMEn las primeras declaraciones que ha realizado el nuevo obispo auxiliar de Bilbao, Mons. Joseba Segura, se ha mostrado preocupado por los cambios importantes que está experimentado su vida en poco tiempo. Volvió de Ecuador hace 18 meses y fue nombrado vicario general. La nueva responsabilidad le “pilla un poco por sorpresa”. Del mismo modo, ha expresado confianza en Dios y en la Iglesia “donde hacemos las cosas en comunidad” buscando en medio de “opiniones y sensibilidades distintas, mantenernos unidos en lo esencial”.

 

 

 

mes misionero 2019

Descargue la Guia en español aquí

Mes Misionero Extraordinario convocado por el Papa Francisco, se celebrará en octubre de 2019

PapaFrancisco DanielIbanez ACIPrensa 30112018

Papa Francisco. Foto: Daniel Ibáñez / ACI Prensa

El Prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Cardenal Fernando Filoni, fue el encargado de presentar el Mes Misionero Extraordinarioconvocado por el Papa Francisco y que se celebrará en octubre de 2019.

En la Oficina de Prensa de la Santa Sede este viernes 30 de noviembre, el Cardenal resaltó que los misioneros deben ser “embajadores de Cristo” al tener siempre como referencia Jesús y la Iglesia y no los países de procedencia.

El Cardenal Filoni destacó la importancia de la decisión del Santo Padre de haber convocado este Mes Misionero Extraordinario con el objetivo de “despertar aún más la conciencia misionera de la missio ad gentes y de retomar con un nuevo impulso la transformación misionera de la vida y de la pastoral”.

En esta línea, el Cardenal Filoni citó al Papa Francisco en la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, en donde anima a la Iglesia a no tener miedo a realizar “una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se conviertan en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual”.

Además, recordó importantes documentos magisteriales en este ámbito como los publicados por San Pablo VI como el decreto Ad Gentes de 1965 sobre la actividad misionera de la Iglesia y la exhortación apostólica Evangelii Nuntiandi sobre la evangelización en el mundo contemporáneo, del 8 de diciembre de 1975.

El Purpurado italiano recordó además que este viernes es el aniversario de la promulgación de la carta apostólica Maximum Illud sobre la propagación de la fe católica en el mundo entero, en la que en 1919 el Papa Benedicto XV pidió a los misioneros evitar los nacionalismos.

Por su parte, el Presidente de las Obras Misionales Pontificias (OMP) y secretario adjunto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, Mons. Giampietro Dal Toso, destacó el tema de este Mes Misionero Extraordinario: “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en misión en el mundo” que destaca que están llamados a la misión “no solo los vértices de la Iglesia, sino todos los bautizados”.

“El bautizado es profeta porque se hace palabra de Dios” insistió Mons. Dal Toso quien subrayó la importancia del contenido de la misión que es “el anuncio de Cristo que salva”. “La Iglesia es enviada al mundo para ayudarlo, para transformarlo, porque también el mundo necesita de este anuncio”, reiteró.

Lanzamiento de la web oficial

Por último, el director de la agencia vaticana Fides, P. Fabrizio Meroni presentó la web oficial del Mes Misionero

Extraordinario http://www.october2019.va, que por el momento está en inglés e italiano, pero que a fines de este año estará disponible también en español, francés y portugués.

Esta iniciativa es un movimiento misionero que a través de este instrumento podrá motivar también a las iglesias locales para que ellas mismas estén en permanente estado misionero “que la misión sea el paradigma de la Iglesia misma”, dijo el sacerdote.

Por último, estará a disposición una guía de preparación a este Mes Misionero Extraordinario en el que se presentan diferentes testigos de la misión así como también diferentes temas como los laicos y las familias en misión en el mundo, los consagrados, los movimientos eclesiales, las religiones y las culturas en diálogo, la pobreza y la justicia social.

Fuente Aciprensa

DOMUND: Una llamada de Dios que espera una Respuesta Nuestra.

Queridos amigos se acerca la fiesta misionera del Domund, como  cada año todos los católicos nos sensibilizamos con el tema de las misiones, ciertamente es una fecha especial por la que vibramos  todos ,domingo mundial de las misiones , niños ,jóvenes y adultos , nos ponemos en pie y nuestra mente se va con su imaginación a tantos países en el mundo donde existe el sufrimiento y el dolor, especialmente recuerdo que en la escuela se decía,” Domund, limosna para los negritos”, nos identificábamos con el continente africano, pero después de mas de un cuarto de siglo en el continente de América , vemos que la pobreza y el sufrimiento se ve igualmente en los demás continentes también en América o Asia.

editorialMonsCob

 

Este año, el Papa Francisco que tanto nos recuerda  que hay que ser misioneros con espíritu “ad gentes” es decir de salida  al encuentro del otro,  ha querido convocarnos con los jóvenes,  ya que en este mes de octubre se lleva a cabo en Roma  el Sínodo de los jóvenes, y  dar a la misión  un tinte vocacional .Nos hace entender que la Iglesia es por vocación Misionera, que para ello llamó Jesús a sus discípulos, para ser misioneros,”  Id por todo el mundo y anunciad el evangelio a todos los pueblos”,  lo importante de esta vocación es que no es particular para un grupo sino para todos los humanos.

Por ello el Papa nos dice

1.-:La vida es una misión ,  y  “ cada hombre y cada mujer es una misión,   y esta es la razón por la que se encuentra en la tierra.

Como toda vocación hay una llamada, “y hay una iniciativa  que  nos precede y nos llama a la existencia , en nuestro corazón hay un doble movimiento  ser atraídos  y ser enviados , como decía su Exhortacion Evagelium Gaudium, debemos reflexionar sobre esta realidad “ yo soy una misión  en esta tierra  y para eso estoy en este mundo” EG.273.

2.- en esta vocación  y misión que cumplir,  esta la necesidad de anunciar a Jesucristo muerto y resucitado por nosotros,  como respuesta para encontrar lo que busca el ser humano , por la fe  se nos da la posibilidad de realizar los anhelos mas profundos de la existencia humana. Y por ello muchos hombres y mujeres se pusieron en camino  para dejar su casa  y su patria e ir a llevar el amor de Dios a sus hermano mas alejados y necesitados de conocer este tesoro  del evangelio.

3.-Esta tarea de llevar el evangelio a todos los pueblos ,empezó con Jesús, lo sigue su Iglesia y todavía no ha terminado, falta mucho por hacer. Esta trasmisión de la fe nos dice el Papa:” es el corazón de la misión de la Iglesia  y se realiza  por el contagio del amor, en  el que la alegría del que lo anuncia como el que lo recibe es parte del fruto de evangelizar, el misionero  lo hace gratuitamente como lo ha recibido, y con un corazón abierto sin limites como lo exige el amor verdadero, hasta los confines de la tierra .

En un mundo digital en que vivimos las redes sociales que nos invaden  y traspasan parece no haber fronteras .Por ello hay que lanzarse sin miedo  mas allá de las fronteras , podremos tener miles de contactos pero solo  con el don de  la entrega de si mismo podremos llegar  y cumplir la misión del que nos ha llamado  en esta tierra.

4.-El Papa dice a los jóvenes y también a todos nosotros :para un joven  que quiera seguir a Cristo lo esencial es la búsqueda y la adhesión  a la propia vocación “.¿buscas a Cristo? ¿te apuntas a seguirlo?

 Salgamos convencidos que todos  estamos convocados  a testimoniar este amor que Cristo nos ha enseñado, a ser misioneros  desde las distintas  realidades  y expresiones  en la Iglesia y en el mundo, como dice el Papa Nunca pienses  que no tienes nada que aportar o que no le haces falta a nadie. Le. haces falta a mucha gente y esto piénsalo”.

Tengamos un corazón misionero.

 Rafael Cob

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También puedes depositarla en la Cuenta corriente del Banco Pichincha a nombre de Obras Misionales Pontificias 3039180804 escríbenos: Info@ompecuador.org.

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